Lo que cuentan mis pacientes tras la terapia

Bea Sanz

«Hola, me llamo Bea y soy emprendedora.

Antes de empezar a trabajar con Patricia sentía que estaba funcionando como un robot en mi vida, gestionando las obligaciones básicas y el trabajo, que además en lugar de mejorar, con el dolor empeoraba según iban pasando las semanas.

Conocí a Patricia buscando ayuda para superar el duelo por la muerte repentina de mi perra.

Pregunté a varios amigos para que me recomendaran algún profesional y cuando me hablaron de ella pensé que por su sensibilidad con las emociones y su capacidad de escucha, iba a ser la persona idónea para tratar un tema así, en el que encuentras tan poco apoyo, como es la muerte de tu compañero de vida, tu perro.

Sus sesiones de trabajo son muy dinámicas: realizas ejercicios personales, te recomienda lecturas, y aprendes un montón de herramientas para gestionar situaciones/emociones. Cuando acabas la sesión sientes que te has quitado el peso de una mochila llena de piedras. 

Llevo años recomendando a Patricia a amigos y conocidos porque es una profesional con la que puedes hablar de cualquier temática (no solo de duelo), que tiene muchísimos recursos para enfocar los diferentes problemas que le vayas a contar, que es natural en su trato, cariñosa y empática con tus emociones, y sientes que de verdad se preocupa por ayudarte a encontrarte mejor.»

Alicia

«Hola me llamo Alicia, tengo 35 años y soy maestra de primaria.

Antes de conocer a Patricia me encontraba en un momento muy difícil. Mi vida había dado un cambio enorme tras tomar voluntariamente una decisión drástica para mejorar mi vida que me estaba sin embargo costando gestionar con mi entorno más próximo.

Arrastraba sentimientos de culpabilidad que no me dejaban disfrutar de la situación que yo misma había elegido.

Conocí a Patricia por medio de una amiga que había trabajado con ella y me animé a contactar.

Tras la primera conversación con Patricia, me decidí a comenzar las sesiones de terapia online porque ya en esa primera llamada me transmitió calma y me sentí muy cómoda explicándole lo que me pasaba. Y así ha sido a lo largo de todas las sesiones con ella.

He podido tratar todo lo que me hacía sentir mal y en este tiempo me he dado cuenta de muchos preconceptos erróneos que tenía sobre los límites que podemos poner en las relaciones, sobre la culpabilidad y el castigo, el cuidarse y respetarse a una misma…

Destacaría que incluso me he sentido cómoda contándole cosas que sentía “inconfesables”.

Sin embargo, lejos de sentirme juzgada, esos pensamientos y sentimientos han sido acogidos, comprendidos y analizados con cariño y respeto.

Recomiendo a Patricia porque es una persona muy cercana, con quien te sientes cómoda a la hora de expresarte y compartir lo que sientes.

Pero sobre todo porque ha sabido recoger situaciones, sentimientos o aspectos que hemos trabajado en sesiones anteriores, relacionarlas con planteamientos que yo exponía en una sesión posterior y lograr una reflexión sobre cómo podía haber conexiones entre esos dos momentos.

Y eso precisamente, el darme cuenta de cómo funciona mi pensamiento, para parar aquello que me hace daño o potenciar aquello que sí me aporta, me ha hecho crecer mucho como persona que se conoce a sí misma, se escucha y busca lo que quiere o necesita.»

Andrea García

«Me llamo Andrea, tengo 26 años, y me dedico actualmente al diseño de interiores, aunque he estado toda mi vida dedicada al comercio, trabajo que mentalmente requiere mucho esfuerzo y desgaste.

Esto se me juntó con problemas que venía arrastrando desde mi infancia y que hizo que todo explotara en un momento. Antes de trabajar con Patricia estaba a punto de tirar la toalla, con unos ataques de ansiedad de hasta tal punto que se me dormían las manos y de casi desmayarme.

Me convencí de iniciar por primera vez un tratamiento con una psicóloga porque pensé en que tenía dos opciones, tirar la toalla del todo o gastar el último cartucho y buscar ayuda, lo que ahora mismo agradezco que haya sido la segunda opción.

Ahora pienso en todo lo que he pasado, en como estoy ahora mismo y solo puedo decir GRACIAS.

En este momento me siento bien, hay días malos por supuesto, como en todo, pero puedo controlarlo, puedo controlar mis emociones, mi ansiedad, mi alegría (que también se desbordaba por momentos). Ahora estoy en paz.

Al principio fue duro, muy duro, me enfrenté a cosas de las que no quería hablar porque solo de pensarlo me daba ansiedad y me ponía a llorar; esas mismas cosas ahora las puedo contar de una forma tranquila y bajo la aceptación. Me ha quitado un peso de encima.

Lo que más me ha gustado de trabajar con Patricia ha sido el poder hablar con una persona con la que de verdad sientes que se interesa por ti, que se preocupa, que te escucha y que quiere que te sientas mejor adaptándose a tu forma de ser y de creer.

La recomendaría 100%, de hecho ya lo he hecho. Con el texto anterior se puede saber el porqué. Es una gran profesional y a mi literalmente me salvó la vida, y se lo agradezco y se lo agradeceré siempre.»